Estamos en un telemomento

Uno acaba harto de las telereuniones, de los seminarios web y de las quedadas en zoom. Al principio, entre la novedad y la sorpresa de poder montar aquellos aquelarres con tanta gente dispersa, compensaba. Ahora parece que si un día no te has telereunido un rato es como si no hubieras desayunado.

No tenemos término medio. De no vernos el pelo en el trabajo a vernos la cara telemática a tres turnos. De repente, junto a los kilos de levadura la demanda eran los megas de datos y las pantallas conectadas. Los niños y niñas con telecole, los papis con telecurro y los mayores con telefamily, por no hablar del telyoga, o el telefitnes, los cursos de cocina o los foros de debate sobre la pandemia y la política.

El caso es que o por turnos o por favor, todos andamos con el wifi a flor de piel. ¿todos? Como de costumbre, no. Claro que no. Muchas familias, muchos niños y niñas han tenido y tendrán problemas para acceder a dispositivos y redes que les permitan acceder a lo mismo que otros muchos niños y niñas. Eso es la brecha digital. Unos tienen cada día mas información, aprendizaje y habilidades y otros cada día tienen menos habilidades por la falta de acceso a dispositivos y a red. Y la brecha se agranda por los dos lados, se alejan, se distancian hasta que la brecha no pueda ser suturada o cerrada.

La solución no es la obvia. Regar el mundo de tabletas o pantallas sin formación o acompañamiento no basta. No se trata de generar hipnosis o de exponer a los y las pequeñas a las redes sin protección o sin habilidades. Las redes son el mundo, tienen riesgos y peligros, los primeros que debemos ser conscientes de estos debemos ser los padres, cerrar nuestra brecha.

El teletrabajo como fijador de población rural

La pandemia es una grave crisis en la que algunas cosas podían aprovecharse para cambiar nuestras vidas a mejor. Hemos visto que el teletrabajo no solo es posible, sino que bien organizado es muy útil para todos, incluidas las empresas. Si sabemos aprovechar esto, mejorando la red digital rural, será una oportunidad para mejorar la vida y servicios de zonas rurales que permitirán atraer población joven y familias.


Pero para eso hay que ser consciente de que la brecha debe cerrarse, que la inversión en mejorar las redes y facilitar el acceso a dispositivos y a formación para su uso a, sobre todo a niños y niñas, y luego al resto de la ciudadanía es una prioridad, no una frivolidad de frikis tecnológicos.

La generación covid requiere de un apoyo visionario para un salto tecnológico positivo, no para un acceso a la tecnología como mera distracción u ocio. Los niños y niñas deben acceder a redes y dispositivos para crear y dominarlos, no lo contrario. El gobierno acaba de presentar un ambicioso plan de desarrollo tecnológico con el que hacer de esto una oportunidad estratégica para el país, tiene que funcionar. Hay poco futuro fuera de esto.

La brecha debe suturarse, y eso está en manos analógicas, en sus manos y las mías.


Rafael Sotoca

Rafael Sotoca es médico especialista en medicina familiar y comunitaria en ejercicio en Valencia. Es secretario de la Junta Directiva de Médicos Sin Fronteras España y representante en la Asamblea General Internacional. Es master en salud pública y gestión sanitaria. Ha sido director general de asistencia sanitaria en la Generalitat Valenciana, miembro del gabinete de la Ministra de Sanidad del Gobierno de España.

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