La publicación de bulos ha sido una constante durante el periodo de confinamiento

Parece que hemos doblegado la curva. Qué frase más rara. Pero que se ha convertido en lenguaje habitual en esta coyuntura. Una coyuntura inédita, rara, complicada y difícil que nos ha tocado vivir. Una pandemia consecuencia de un virus muy contagioso que se ha llevado por delante muchas cosas en nuestra sociedad; aunque lo más triste, duro y difícil lo han sufrido las personas y  las familias que han perdido a sus seres queridos en unas circunstancias más duras, si cabe; en soledad, sin poder acompañar en los últimos momentos ni despedirse. Todavía se me eriza la piel solo de pensar lo duro y triste que ha sido esa situación. 

Después de muchos días en los que la mayoría de hombres y mujeres de nuestro país han demostrado una responsabilidad extrema y una solidaridad ejemplar, hemos doblegado la curva que nos mantenía confinados y ya hace unas semanas que hemos comenzado la desescalada. 

Recordaremos toda la vida la primavera del 2020

Hemos sido protagonistas de una realidad que solo conocíamos por las películas, por la ficción y que parecía que solo era eso, ficción. Pero no. Se convirtió en una situación real que nos ha acompañado todo este tiempo. Nos encerramos en invierno y nos desconfinamos en verano. Recordaremos toda la vida la primavera de 2020. O la no primavera que nos ha tocado vivir. Vivir de un modo absolutamente diferente a lo que acostumbrábamos. 

Doblegar la curva. Pandemia. Desescalada. Confinamiento. Mascarillas. PCR. Cautela. Responsabilidad colectiva… Vocabulario con el que nos hemos tenido que familiarizar y que ha formado parte del día a día de este período inédito en el que nos hemos visto inmersos. 

Bulo, palabra que nos ha acompañado desde el principio

Y en todo esto, ya de por sí muy duro, aparecen otra palabra que ha formado parte de este período: el bulo. Bulo, palabra que nos ha acompañado desde el principio de la pandemia. Y los fabricantes de bulos, a los que voy a llamar “bulistas”. Personas miserables que se han dedicado a fabricar mentiras, a tergiversar interesadamente la realidad con intereses en algunos casos, o en todos los casos, inconfesables, aunque no por ello desconocidos, sin pudor, sin responsabilidad y sin ningún tipo de sensatez o respeto por el prójimo. 

No es de recibo que en una situación inédita y por tanto desconocida para la mayor parte de ciudadanos y ciudadanas, en una situación complicada, desconcertante y que ha generado mucho desasosiego  aparecieran, día sí y día también, una sarta de mentiras que se colaban en los medios de comunicación y en las redes sociales con unos intereses espurios que no aportaban nada constructivo, reconfortante o esperanzador a las personas. 

Mentiras desde el anonimato, o ni eso…

Algunos de estos “bulistas” creaban la mentira o los ataques basados en mentiras desde el anonimato que permiten las redes sociales. En algunos casos ni siquiera eso, pensando que su “cargo” o “profesión” les legitimaba para lo ilegítimo. Hemos visto a políticos, con cargos de representación “muy importantes”, a “periodistas” o “ ex-asesores de gabinetes políticos” fabricando bulos, haciéndose eco de bulos y magnificándolos y participando de esa fiesta de la mentira y haciéndolos rodar. Incluso utilizando vilmente desgracias ajenas… No sé si podría encontrar ejemplos más miserables. 

Sin pensar, o pensando que estaban haciendo daño. En una situación desconcertante y desconocida para todos lo menos positivo era generar más desconcierto y desasosiego en la ciudadanía. Quizás el interés con que lo hacían les compensaba el daño que han generado a nuestra sociedad.  

Estamos viendo la luz al final del túnel. Una luz que no será igual a la que dejamos detrás cuando empezó el confinamiento, pero una luz que nos da esperanza. Vamos a tener que convivir con “el bicho” durante un tiempo, hasta que se encuentre la vacuna o el tratamiento efectivo a la enfermedad que genera. Por tanto, todavía nos queda “un buen rato” de ser responsables, cuidadosos, diligentes y de actuar con prudencia y cautela para que no se repita una situación extrema como la que hemos vivido. 

Entre los villanos tenemos a los «bulistas»

Seguramente a medida que vayamos normalizando la cotidianidad vayan   desapareciendo del vocabulario, progresivamente, las palabras pandemia, confinamiento, contagios, virus, mascarillas, soledad, tristeza, incertidumbres, desconcierto… 

Irán desapareciendo… Pero lo que debería desaparecer, no de manera progresiva, sino con carácter inmediato es el oficio de “bulista”. Un menester que solo ha generado y genera maldad y daño a la sociedad. Aunque, en este caso, tengo serias dudas de que así sea…. Desafortunadamente.  

En todas las historias hay heroicidades y villanías. Los héroes y heroínas que han estado en primera línea, atendiéndonos y cuidándonos desde el minuto cero, sabemos quiénes han sido, lo tenemos meridianamente claro y yo, particularmente, les agradezco cada día su trabajo y su fuerza.  

Entre los villanos, entre las personas crueles y mala gente, tenemos, claramente,  a los “bulistas”. Ojala hayamos aprendido a detectarlos y a eliminarlos. Será, sin duda, algo positivo. 


0 commentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

RSS
Follow by Email