¿Cuánto vale una vida? Según Trump la OMS 

El coronavirus es un problema de salud global que nos debe hacer comprender que la crisis ecosocial actual nos lleva al abismo, por ello el director general de la OMS nos ha recordado una verdad simple: somos una sola humanidad, compartimos el mismo planeta, las mismas esperanzas y los mismos sueños. Compartimos el mismo destino. Por eso pide a los ministros de sanidad que continúen luchando “guiados por la ciencia y la evidencia” contra la pandemia, para sentar las bases para un mundo “más saludable, más seguro y más justo”. 

A veces es bueno, para evitar confusiones, delimitar bien los conceptos de salud, sanidad y salud pública. Una moderna definición de salud afirma que ”es una forma de vivir, autónoma e interdependiente, solidaria y gozosa que debe desarrollarse en un mundo habitable, sostenible y justo”. Hay tres maneras de entender la salud: una, salud individual, la que conocemos cuando enfermamos, nos cuidan y nos curan; dos, salud pública, la que fomenta la salud colectiva para promover, prevenir y vigilar la enfermedad y sus factores de riesgo, y tercero, la salud de los grupos sociales, que relaciona con colectivos según variables sociales, de raza, género, identidad sexual o cultural, actividad laboral, edad, situación migratoria, territorio y que nos conecta con las desigualdades de salud. Nada que ver con la “mala suerte”, la “voluntad divina” u otras razones pseudocientíficas. 

La mitad de la población mundial no tiene acceso a los servicios sanitario básicos

Hoy, se estima que la mitad de la población mundial no tiene acceso a los servicios sanitarios básicos. En EE.UU hay más de 40 millones de personas sin cobertura sanitaria y en algunas zonas. Los indicadores de mortalidad infantil son escandalosos para un país avanzado. La pobreza, la desigualdad, el hambre y las infecciones trasmisibles “matan” mucho más que varias pandemias anuales.

Hay muchos factores sociales de la salud y la equidad: desempleo, distribución de la riqueza, precariedad laboral, políticas de vivienda, el entorno ambiental y la degradación ecológica, la violencia contra las mujeres, factores culturales o ausencia de red de cuidados, que conviven con un sistema socioeconómico y una forma de vida, que genéricamente llamamos capitalismo y que se basa en el egoísmo, el lucro y la destrucción ecológica. La salud es política. Cuanto peor es la situación social casi siempre peor es la salud.

La salud es política

Cuando Trump niega el calentamiento global y además afirma que, sus expertos sobre el coronavirus, están conspirando contra su presidente…con más de 100.000 muertos a día de hoy en su país y además, añade “fuego” a un conflicto racial no resuelto, todos nos preguntamos ¿Cuándo acabará esta negación ? ¿Cuánto vale una vida? Como dice Paul Krugman, no morirse es importante para la calidad de vida. El cometido más esencial de cualquier líder es mantener viva a la población, el PIB es lo de menos. Por desgracia, es un cometido que Trump no parece interesado en llevar a cabo; no cesa de hablar de la necesidad de “salvar la economía”, igual que se hizo en Reino Unido y Brasil, con los resultados que todos vamos viendo cada día. Olvidan el principio de precaución, desautorizan a sus expertos y sobre todo, no son conscientes de la vulnerabilidad de la vida y del ser humano; se creen dioses e inmortales, y no son conscientes del valor de una vida. 

El virus, el miedo y la enfermedad; somos seres humanos. Pensamos en el impacto en Europa en vidas humanas, teniendo a nuestro favor que disponemos de sistema sanitario público y prestaciones sociales (IMV-Ingreso Mínimo Vital, desempleo, baja laboral por enfermedad y accidente de trabajo, etc) en un Estado de Bienestar desarrollado y apoyado con servicios esenciales en numerosos sectores estratégicos para la vida cotidiana. 

Ante una pandemia mundial, ningún país puede resolverlo solo, se necesita colaboración, apoyo, recursos humanos y materiales, y la asesoría técnica que realiza la OMS a todos los países. Es un trabajo multilateral en el que se comparten experiencias, datos y conocimientos. Un país solo, se hundirá. De todas formas, sabemos que muchos países no tienen sistemas de sanidad pública apropiados para hacer frente al coronavirus, ni desde luego a muchas enfermedades cotidianas. Tampoco existe un sistema de salud pública mundial adecuado que pueda enfrentarse a futuras amenazas sistémicas globales

Las 100.000 muertes anuales por sarampión se podrían evitar gracias a la vacuna

Es bueno recordar que en nuestro país, en la realidad que vivimos, la gripe común causa cada año entre 6.000 y 15.000 muertes, muchas de ellas evitables con una vacuna. Y la “normalidad” en el mundo es, que dos terceras partes de la población sobreviva con menos de 5 dólares al día; que 2.500 millones de personas no tienen hogar para vivir; beben agua contaminada y mucha gente se alimenta con tóxicos que dañan la vida y la salud; las 100.000 muertes anuales por sarampión que se podrían evitar con una vacuna; lo mismo que el millón y medio de niños que mueren cada año por la diarrea.

¿Cuánto vale una vida? Si los medios de comunicación estuvieran todos los días mostrando la realidad de países pobres, y nos hicieran pensar qué hay detrás de todo esto, cuál es la causa última, nos encontraríamos con el capitalismo y su lógica de acumulación, crecimiento económico, beneficios y desigualdad, chocando con los límites biofísicos del planeta y sus recursos.   

Urge cambiar y cambiar radicalmente: esta crisis sistémica nos debe hacer pensar y actuar. Naomi Klein al hablar de crisis climática, dice que esta pandemia lo cambia todo y que la aprovechemos para hacer un cambio social radical; que las élites aprovecharán esta crisis para aplicar su doctrina del shock: salvar a las élites mientras la población, ocupada en sobrevivir, delega en la autoridad cualquier salida. Vivir con menos, generar una cultura de esperanza, de alegría y de vida, transformando lo global y lo local al mismo tiempo (priorizar la salud pública, la ecología y la equidad social). Vamos hacia el bien común o a la barbarie y el exterminio. Necesitamos políticas públicas que cuiden la vida en todos los órdenes. ¿Cuánto vale una vida? 

Aurelio Duque Valencia. 3/06/2020 


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