Autor: Fernando Lamata, médico, psiquiatra, político sanitario y activista. Ha ejercido como secretario general de sanidad y como consejero de sanidad entre otras actividades.

La otra noche soñé con el Parlamento Europeo. Soñé con que tenían Ustedes un debate sobre la maternidad y la paternidad responsable. 

La maternidad y la paternidad responsables tienen algunas exigencias. La primera cuidar a los hijos, buscar y garantizar su sustento, arroparlos, buscar un cobijo, una vivienda donde abrigarse y reunirse en familia. Al mismo tiempo, inculcarles unos valores, enseñarles a bien vivir, a respetarse y respetar, a participar en la comunidad, a trabajar y aportar creativamente. Enseñarles a disfrutar la compañía y la fiesta, y también a afrontar juntos las adversidades, que forman parte de la vida, apoyándose mutuamente.

Decía el poeta argentino José Hernández por boca de Martín Fierro: “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera; tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera”. 

Ustedes, los parlamentarios de la Unión Europea (UE) son los “padres y madres de la patria europea”. En ejercicio de su maternidad y su paternidad responsable deben, en primer lugar, tratar de mantener la paz entre los ciudadanos europeos. Esa fue una de las razones por las que se fundó la UE, a partir de la Comunidad Económica del Carbón y del Acero: no matarnos entre nosotros como en las dos guerras mundiales. Pero, además, la UE debe esforzarse por lograr unas condiciones de vida mejores para todas las personas, estimulando su esfuerzo compartido

Robert Schuman, uno de los fundadores de la UE, escribió que “Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto; se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”. 

La solidaridad debe ser la argamasa de la UE. 

¿Qué está pasando en Europa en este tiempo de pandemia? ¿Cómo hemos reaccionado? Cada país por su cuenta. Bloqueando fronteras para frenar los contagios, pero también bloqueando las exportaciones de equipos y de productos sanitarios entre países de la “Unión”. Decidiendo cada uno su estrategia. Pujando y compitiendo en China para comprar mascarillas y ventiladores, sin ninguna coordinación entre los países.

¿Qué ha hecho el Comité de Seguridad Sanitaria creado en la Decisión 1982/2013 sobre las amenazas transfronterizas graves para la salud? ¿Qué modificaciones legales han hecho el Parlamento y el Consejo para que los medicamentos o vacunas que resulten de investigaciones pagadas con fondos públicos tengan que ser comercializados a precio de genérico, a precio de coste, evitando el abuso de patentes? ¿Qué cambios han hecho en la legislación sobre exclusividades y monopolios de medicamentos, de forma que cualquier vacuna o medicamento para el Covid-19 deba venderse a precio justo o, en caso de que la empresa no acepte, pueda aplicarse una licencia obligatoria por los diferentes países? 

Es su responsabilidad que nadie quede en la cuneta

Mucho deberán reflexionar Ustedes sobre, por ejemplo, la insuficiencia de información epidemiológica, y de capacidad de coordinación y de respuesta frente a una pandemia que, por desgracia, va a volver. 

Pero también es muy importante, en su responsabilidad de madres y padres de la patria europea, velar porque todos tengan para comer, que nadie se quede en la cuneta, que se recuperen los puestos de trabajo destruidos y unos salarios dignos, y, entre tanto, que se cree un seguro de desempleo europeo. Con un presupuesto de poco más del 1% del PIB de todos los países que forman la UE, la capacidad de acción es limitada y es ya hora de plantear un incremento significativo. Pero están, además, el Banco Central Europeo y el Banco Europeo de Inversiones, y se les puede dotar de mayor capacidad de intervención para que apoyen la recuperación económica. También se pueden utilizar otros mecanismos de apoyo, como los eurobonos. Una deuda púbica europea, para que los especuladores tengan más difícil atacar a cada uno de los países, sobretodo a los más débiles.

Si somos hermanos, tenemos que apoyarnos como hermanos. Con rigor y exigencia para todos. Pero con una solidaridad a prueba de coronavirus. Y para eso es preciso un liderazgo firme de la UE, un refuerzo de su capacidad de decisión política y una simplificación de estructuras y procedimientos. 

El 47% de los ciudadanos europeos decían que no confían en la UE, antes de la pandemia.

En el Standard Eurobarometer, de noviembre 2019, antes de la pandemia, un 47% de los ciudadanos europeos decían que no confían en la UE, frente a un 43% que sí confían y un 10% que no sabe. Pero la proporción de personas que no confían en la UE sube a 51% en España, 52% en Italia, 58% en Francia y 62% en Grecia. Si la UE no responde con solidaridad y no fortalece sus mecanismos de protección, de impulso económico y de coordinación frente a la pandemia y sus dramáticos efectos, entonces tendrá los días contados. 

Estimadas parlamentarias y parlamentarios, les dirijo esta carta para pedirles, en este tiempo de pandemia, que se empeñen en buscar soluciones a estas cuestiones y a lograr para todos los europeos lo mismo que cualquier padre o madre trata de lograr para sus hijos. 


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