15 años matrimonio igualitario  

Hace 15 años tuve la oportunidad de pronunciar uno de los discursos más emocionantes de mi vida en el Congreso de los Diputados. Fui la ponente socialista de la ley del matrimonio igualitario. Era la primera legislatura de Zapatero. Sin lugar a dudas una legislatura que será recordada por suponer una conquista en derechos y libertades. Como de igual modo hoy en día el PSOE con Pedro Sánchez sigue siendo motor de progreso social e igualdad.  

Me atrevo a calificarla como una de las leyes más importantes en la conquista de derechos civiles y libertades que se han aprobado en nuestra democracia. En aquel momento fui consciente de que estaba saboreando un pedacito de historia, contribuyendo a construir una nueva patria para todos y todas. Pero también de algo mucho más valioso. Con la aprobación de esta ley España estaba abriendo camino. Por eso, era tan importante hacerlo de forma valiente y completa. Era importante lo simbólico, llamarlo matrimonio.  Y era importante ofrecer similar protección a las familias e incluir la adopción conjunta de los hijos e hijas; pues no en todas las leyes aprobadas eran así.  España se sumaba a Bélgica y Holanda y, simultáneamente, a Canadá en el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo. Una pequeña lista que en estos 15 años ha ido alargándose. La aprobación de la ley significó ampliar el concepto de familia y de las distintas formas de amar.   

187 votos

No fue un proceso fácil. La derecha en todos los frentes planteó batalla. No se limitó a oponerse en los discursos, sino que utilizó todos los  recursos del reglamento de las cámaras para impedir o retrasar la aprobación de la ley. Incluso planteó un veto en el Senado. Me recuerdo reclutando votos, sumando apoyos constantemente. El Gobierno de Zapatero no tenía mayoría absoluta y eran necesarios 176 votos. Ahora esto puede parecer algo cotidiano, pero entonces era algo inédito.  Además, a la refriega parlamentaria se sumó la Iglesia, que convocó por primera vez una manifestación en contra de la ampliación de derechos. Finalmente, la España más avanzada y abierta ganó la contienda en el Congreso de los Diputados. La ley se aprobó con 187 votos.  

Aunque la pelea no terminó ahí. El PP interpuso un recurso de inconstitucionalidad que estuvo pendiente durante 7 años.  Mientras… se celebraron bodas, muchas bodas. Bodas de personas mayores que ponían el broche de oro a su vida de pareja. Bodas de parejas jóvenes llenas de alegría.  Bodas por amor. Bodas por activismo.   

Aquel día fue una explosión de alegría y de orgullo por nuestro país, por nuestra soiedad. Los besos y los abrazos inundaron la tribuna de los invitados de la Cámara Baja. La bandera española literalmente se cosió a la arcoíris, e inundó las calles en los días siguientes y en la multitudinaria marcha del Orgullo.  La aprobación del matrimonio igualitario significó dejar de ser ciudadano o ciudadana de segunda por amor. Lo dijimos tantas veces… era poesía legislativa.  

Las utopías se hacen realidad

He querido compartir estos recuerdos a modo de celebración, pero también como reivindicación en este clima negacionistas y revisionista que está generando la derecha con el fin de desandar el camino de la igualdad. Las páginas de la historia se escriben día a día, con grandes logros y también con gestos pequeños, todo importa. Aquel día nuestro querido Pedro Zerolo dijo que “las utopías se hacen realidad” y era cierto. La igualdad y el progreso se abren camino siempre, tarde o temprano, si existen personas que tienen un firme compromiso con estos valores.  Os invito a que seáis una de esas personas, de las que importan. Os invito a escribir la historia de la épica de lo cotidiano, esa que siembra respeto e igualdad para un futuro más justo.  

15 años después aún hay que conseguir que los más jóvenes vivan sin armarios. Que las personas más jóvenes homosexuales y transexuales no estén en las estadísticas de suicidio o de fracaso escolar debido a que sufren acoso en las aulas o en su comunidad. Y también, hay que seguir defendiendo los derechos humanos en todos y cada uno de los rincones del planeta, para eliminar la homofobia y transfobia de las leyes que persiguen incluso con la muerte la homosexualidad y la transexualidad.   

Seguimos en la lucha, siempre, ayer y hoy seguimos la lado de la igualdad. Feliz y reivindicativo día del Orgullo 2020.  


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